Tu idea no vale nada (hasta que alguien pague)
Nadie está esperando tu producto.
Uno de los errores más comunes que veo en emprendedores es asumir que el mercado tiene la misma hambre de su producto que ellos.
Se nota fácil: en lugar de salir a vender, se encierran a crear. Tres, cuatro meses diseñando una oferta / producto o servicio basado en nada.
Sin hablarle a un solo usuario. Sin preguntar si alguien quiere o necesita lo que están construyendo. Solo creando, porque crear se siente productivo y salir a vender da miedo.
Alex Hormozi tiene una imagen que no se me olvida: el mejor lugar para vender perros calientes no es cualquier esquina, es la puerta de una discoteca a las 3am. Porque ahí hay una multitud hambrienta. Y una multitud hambrienta, dice él, es lo mejor que le puede pasar a un negocio.
Tiene razón. Pero yo le agregaría dos preguntas que me parecen igual de importantes:
¿Están realmente hambrientos?
Y si lo están, ¿de qué tienen hambre exactamente?
Eso no lo encuentras en ChatGPT. No lo encuentras en Google. Solo lo encuentras hablando con personas reales.
Tener un problema no significa verlo como problema. Verlo como problema no significa querer resolverlo. Y querer resolverlo no significa estar dispuesto a pagar lo que tú cobras.
Son capas. Y la única forma de entenderlas es salir, preguntar y escuchar.
En definitiva, emprender es un juego donde el ego hay que dejarlo en casa.